Fan Club

Coque Malla

Facebook 0%

0

Twitter 28.3%

23,759

Spotify: 27.83%

23,361

Youtube 19.99%

16,782

Deezer 3.17%

2,667

LastFM 20.68%

17,357

Coque Malla Basado en una historia absolutamente real… Siendo...

Coque Malla Basado en una historia absolutamente real…

Siendo yo un niño, acompañé a mis padres a un viaje de trabajo. En unos pocos meses estrenaban uno de sus grandes montajes teatrales: De San Pascual a San Gil, una obra histórica, con la reina Isabel II como ilustre protagonista. Amparo Valle, mi madre, interpretaría a la reina y Gerardo Malla, mi padre, dirigiría el espectáculo. 
Había que elegir muy bien el teatro para tan importante ocasión, y después de descartar unos cuantos, encontraron por fin el idóneo. Programaron la visita para un sábado.
Cogimos el coche, atravesamos la ciudad, y después de un breve viaje por el campo, llegamos a la localidad, muy cercana a Madrid, donde se encontraba el pequeño y precioso teatro en el que se habían citado con el gerente que estaba al cargo. Nos recibió amable y se dispuso a guiar a mis padres por las instalaciones, mientras yo, como cualquier niño de mi edad habría hecho, me dediqué a escabullirme por los pasillos, las butacas y los infinitos recovecos que ofrecía aquel increíble y majestuoso espacio.
En mi imaginación, se convirtió en un lugar lleno de peligros y posibles aventuras, así que cuando un grupo de turistas que lo visitaban inocentemente se interpuso por casualidad en mi camino, mi cabecita soñadora los convirtió en seguida en una recua de bandidos que querían asaltarme armados con espadas. Como si subiese por las escaleras de madera de un viejo buque, corrí al primer piso huyendo del enemigo. Pero resultó que el enemigo (los inocentes turistas), estaba interesado en visitar también el anfiteatro, y sin saber siquiera de mi existencia, subieron detrás de mí. Todavía jugando, subí al siguiente piso convencido de que esta vez me libraría de ellos. Pero no fue así. Aquella gente también quería visitar el segundo anfiteatro, y entre comentarios de admiración acerca de lo que el guía les iba mostrando y explicando sobre la historia y la arquitectura del edificio, subieron también. Empezaba a asustarme. Aquello ya no era un juego. Yo estaba muy lejos de mis padres y esa gente no sabía que yo estaba allí. Podían perfectamente tomarme por un ladronzuelo y hacerme pasar un mal rato. Subí al siguiente piso. Ellos subieron detrás. Ahora ya no había escapatoria y yo estaba totalmente solo y asustado de verdad. Una puerta rota y desvencijada me ofrecía la única salida posible. No lo dudé: la crucé aterrorizado sin saber muy bien lo que estaba haciendo. Lo que encontré al otro lado de aquella puerta era tan fascinante como amenazador y estoy seguro de que la fuerte impresión que me produjo, selló para siempre mi destino como hombre del espectáculo: un enorme espacio, viejo y desgastado, lleno de enormes cuerdas, vigas de madera, sacos, artilugios diversos y aparatos de tramoya me rodeaba haciéndome sentir diminuto e insignificante. Las tripas del teatro, el corazón de la mentira: el torreón de tramoya. 
El ruido de pasos me devolvió a la realidad. No lo podía creer, el grupo de turistas había subido hasta allí, y por una rendija, vi como el guía les señalaba la puerta por la que yo acababa de entrar. ¡Claro! ¡si había un lugar interesante en todo el teatro para visitar, era ese! Ahora sí que estaba en un buen lío: si me encontraban allí escondido me tomarían por alguien realmente extraño y peligroso y actuarían en consecuencia. Avancé en la oscuridad siguiendo una tenue y amarillenta luz que parecía venir de las profundidades iluminando el techo de la sala de telones, hasta que me encontré al borde de un abismo. Al fondo, tres pisos más abajo, el escenario vacío. Delante mío, el único camino para escapar: el peine del teatro. El peine del teatro es un gran grupo de varas de madera, dispuestas en horizontal unas al lado de otras y que atraviesa el cielo del escenario. De él se cuelgan los focos y telones que iluminan y decoran los distintos espectáculos.  En este caso, se trataba de un peine del Siglo XVIII perfectamente conservado, incluso restaurado, pero lleno de carcoma y totalmente inservible para su uso presente. Pisar sobre él suponía precipitase al vacío, seguro. Pero eso yo no lo sabía. Así que ahí estaba, acorralado y diciéndome a mí mismo: “atrévete, atrévete, camina por el peine, es la única salida”.  Os juro que estuve a punto, y creo incluso que llegué a tantear con el pie una de las varas. El resultado hubiese sido trágico: un tremendo chasquido de la madera al romperse, seguido de un grito desgarrador, interrumpido bruscamente por el golpe seco de mi cuerpo contra el suelo. Y yo, en mi primera (y última) gran actuación, muerto y con un charco de sangre manando de mi cabeza tiñendo de rojo el escenario. 
Los turistas y su acompañante habían abierto la puerta y estaban dentro del torreón. Sólo la oscuridad les impedía verme; o atravesaba el peine, o estaba perdido. 
Iba a hacerlo…
Y entonces vino la luz. Un rayo de cordura atravesó mi mente infantil y aventurera, intuí que aquello no era una buena idea y retrocedí. De no haberlo hecho, habría muerto. Seguro.
Me escondí como pude en uno de los diminutos rincones de aquel gran desván y recé para que no me viesen. Pero seguían acercándose y acercándose… ¡claro! ¡querían ver el peine del siglo XVIII!
No pude más. Me derrumbé, empecé a gritar y salí corriendo. Pasé justo al lado de ellos, me escabullí por la pequeña puerta por la que habíamos entrado y corrí escaleras abajo llamando desesperado a mis padres. El guía que acompañaba a los turistas salió corriendo detrás de mí, pensando -tal y como yo había sospechado- que perseguía a un ladrón -o algo peor- que había subido hasta allí con oscuras intenciones. Yo escuchaba a mi espalda sus pasos y sus gruñidos acercándose cada vez más. Los ojos se me salían de las órbitas del pánico. 
Conseguí llegar al piso de abajo donde mi padre y mi madre -pálidos del susto, porque habían escuchado mis gritos desde abajo- terminaban su visita al teatro.  
Me abalancé sobre ellos, me abracé a sus piernas y rompí a llorar desconsoladamente. El pobre guía llegó unos segundos después con la lengua fuera y sin entender nada: hace apenas unos instantes, pensaba que yo era un peligroso delincuente que había entrado a desvalijar el teatro, y ahora veía a un niño de ocho años abrazado a unos señores y llorando como una madalena. 
El gerente balbuceaba: pero… eh… Juan Carlos… ¿qué… qué ha pasado?  
A lo que siguió una situación absurda en la que nadie entendía ni explicaba nada; el único que sabía lo que realmente había ocurrido era yo, pero no podía hablar porque estaba llorando, y al guía turístico, que algo podía contar, le llegaba la lengua al suelo y sólo podía decir: a…gua…arff, arff… gua… a…
Cuando se calmaron los ánimos todo quedó aclarado y el guía  -cargado de culpa por el mal trago que sin querer me había hecho pasar- me compró un helado para que se me quitase el susto del cuerpo, no sin antes murmurar con los dientes bien apretados: qué mono el niño…
Volvimos a Madrid y yo dormí plácidamente en el coche camino a casa.
La obra se estrenó y yo pasé los siguientes meses yendo todos los fines de semana a ver la función, a convivir con mis padres y sus compañeros de la compañía, en San Lorenzo de El Escorial, donde fui enormemente feliz. 
Cada día recorría varias veces todos y cada uno de los rincones del Real Coliseo Carlos III, y el teatro se convirtió en una segunda casa para mí. ¡Ah! Y el guía y el gerente me terminaron queriendo como a un hijo.

Os espero a todos este domingo en el Carlos III para cerrar el círculo, con un concierto lleno de un hermoso significado, en un lugar lleno de maravillosos recuerdos.
Prometo no subir al torreón de tramoya.
Coque Malla.

COQUE MALLA EN CONCIERTO.
SAN LORENZO DE EL ESCORIAL.
REAL COLISEO CARLOS III
23 de abril - 17.30
Últimas entradas en: www.entradas.com
Artista invitada: Patricia Lázaro
21/04/2017 - 11:34
Basado en una historia absolutamente real… Siendo yo un niño, acompañé a mis padres a un viaje de trabajo. En unos pocos meses estrenaban uno de sus grandes montajes teatrales: De San Pascual a San Gil, una obra histórica, con la reina Isabel II como ilustre protagonista. Amparo Valle, mi madre, interpretaría a la reina y Gerardo Malla, mi padre, dirigiría el espectáculo. Había que elegir muy bien el teatro para tan importante ocasión, y después de descartar unos cuantos, encontraron por fin el idóneo. Programaron la visita para un sábado. Cogimos el coche, atravesamos la ciudad, y después de un breve viaje por el campo, llegamos a la localidad, muy cercana a Madrid, donde se encontraba el pequeño y precioso teatro en el que se habían citado con el gerente que estaba al cargo. Nos recibió amable y se dispuso a guiar a mis padres por las instalaciones, mientras yo, como cualquier niño de mi edad habría hecho, me dediqué a escabullirme por los pasillos, las butacas y los infinitos recovecos que ofrecía aquel increíble y majestuoso espacio. En mi imaginación, se convirtió en un lugar lleno de peligros y posibles aventuras, así que cuando un grupo de turistas que lo visitaban inocentemente se interpuso por casualidad en mi camino, mi cabecita soñadora los convirtió en seguida en una recua de bandidos que querían asaltarme armados con espadas. Como si subiese por las escaleras de madera de un viejo buque, corrí al primer piso huyendo del enemigo. Pero resultó que el enemigo (los inocentes turistas), estaba interesado en visitar también el anfiteatro, y sin saber siquiera de mi existencia, subieron detrás de mí. Todavía jugando, subí al siguiente piso convencido de que esta vez me libraría de ellos. Pero no fue así. Aquella gente también quería visitar el segundo anfiteatro, y entre comentarios de admiración acerca de lo que el guía les iba mostrando y explicando sobre la historia y la arquitectura del edificio, subieron también. Empezaba a asustarme. Aquello ya no era un juego. Yo estaba muy lejos de mis padres y esa gente no sabía que yo estaba allí. Podían perfectamente tomarme por un ladronzuelo y hacerme pasar un mal rato. Subí al siguiente piso. Ellos subieron detrás. Ahora ya no había escapatoria y yo estaba totalmente solo y asustado de verdad. Una puerta rota y desvencijada me ofrecía la única salida posible. No lo dudé: la crucé aterrorizado sin saber muy bien lo que estaba haciendo. Lo que encontré al otro lado de aquella puerta era tan fascinante como amenazador y estoy seguro de que la fuerte impresión que me produjo, selló para siempre mi destino como hombre del espectáculo: un enorme espacio, viejo y desgastado, lleno de enormes cuerdas, vigas de madera, sacos, artilugios diversos y aparatos de tramoya me rodeaba haciéndome sentir diminuto e insignificante. Las tripas del teatro, el corazón de la mentira: el torreón de tramoya. El ruido de pasos me devolvió a la realidad. No lo podía creer, el grupo de turistas había subido hasta allí, y por una rendija, vi como el guía les señalaba la puerta por la que yo acababa de entrar. ¡Claro! ¡si había un lugar interesante en todo el teatro para visitar, era ese! Ahora sí que estaba en un buen lío: si me encontraban allí escondido me tomarían por alguien realmente extraño y peligroso y actuarían en consecuencia. Avancé en la oscuridad siguiendo una tenue y amarillenta luz que parecía venir de las profundidades iluminando el techo de la sala de telones, hasta que me encontré al borde de un abismo. Al fondo, tres pisos más abajo, el escenario vacío. Delante mío, el único camino para escapar: el peine del teatro. El peine del teatro es un gran grupo de varas de madera, dispuestas en horizontal unas al lado de otras y que atraviesa el cielo del escenario. De él se cuelgan los focos y telones que iluminan y decoran los distintos espectáculos. En este caso, se trataba de un peine del Siglo XVIII perfectamente conservado, incluso restaurado, pero lleno de carcoma y totalmente inservible para su uso presente. Pisar sobre él suponía precipitase al vacío, seguro. Pero eso yo no lo sabía. Así que ahí estaba, acorralado y diciéndome a mí mismo: “atrévete, atrévete, camina por el peine, es la única salida”. Os juro que estuve a punto, y creo incluso que llegué a tantear con el pie una de las varas. El resultado hubiese sido trágico: un tremendo chasquido de la madera al romperse, seguido de un grito desgarrador, interrumpido bruscamente por el golpe seco de mi cuerpo contra el suelo. Y yo, en mi primera (y última) gran actuación, muerto y con un charco de sangre manando de mi cabeza tiñendo de rojo el escenario. Los turistas y su acompañante habían abierto la puerta y estaban dentro del torreón. Sólo la oscuridad les impedía verme; o atravesaba el peine, o estaba perdido. Iba a hacerlo… Y entonces vino la luz. Un rayo de cordura atravesó mi mente infantil y aventurera, intuí que aquello no era una buena idea y retrocedí. De no haberlo hecho, habría muerto. Seguro. Me escondí como pude en uno de los diminutos rincones de aquel gran desván y recé para que no me viesen. Pero seguían acercándose y acercándose… ¡claro! ¡querían ver el peine del siglo XVIII! No pude más. Me derrumbé, empecé a gritar y salí corriendo. Pasé justo al lado de ellos, me escabullí por la pequeña puerta por la que habíamos entrado y corrí escaleras abajo llamando desesperado a mis padres. El guía que acompañaba a los turistas salió corriendo detrás de mí, pensando -tal y como yo había sospechado- que perseguía a un ladrón -o algo peor- que había subido hasta allí con oscuras intenciones. Yo escuchaba a mi espalda sus pasos y sus gruñidos acercándose cada vez más. Los ojos se me salían de las órbitas del pánico. Conseguí llegar al piso de abajo donde mi padre y mi madre -pálidos del susto, porque habían escuchado mis gritos desde abajo- terminaban su visita al teatro. Me abalancé sobre ellos, me abracé a sus piernas y rompí a llorar desconsoladamente. El pobre guía llegó unos segundos después con la lengua fuera y sin entender nada: hace apenas unos instantes, pensaba que yo era un peligroso delincuente que había entrado a desvalijar el teatro, y ahora veía a un niño de ocho años abrazado a unos señores y llorando como una madalena. El gerente balbuceaba: pero… eh… Juan Carlos… ¿qué… qué ha pasado? A lo que siguió una situación absurda en la que nadie entendía ni explicaba nada; el único que sabía lo que realmente había ocurrido era yo, pero no podía hablar porque estaba llorando, y al guía turístico, que algo podía contar, le llegaba la lengua al suelo y sólo podía decir: a…gua…arff, arff… gua… a… Cuando se calmaron los ánimos todo quedó aclarado y el guía -cargado de culpa por el mal trago que sin querer me había hecho pasar- me compró un helado para que se me quitase el susto del cuerpo, no sin antes murmurar con los dientes bien apretados: qué mono el niño… Volvimos a Madrid y yo dormí plácidamente en el coche camino a casa. La obra se estrenó y yo pasé los siguientes meses yendo todos los fines de semana a ver la función, a convivir con mis padres y sus compañeros de la compañía, en San Lorenzo de El Escorial, donde fui enormemente feliz. Cada día recorría varias veces todos y cada uno de los rincones del Real Coliseo Carlos III, y el teatro se convirtió en una segunda casa para mí. ¡Ah! Y el guía y el gerente me terminaron queriendo como a un hijo. Os espero a todos este domingo en el Carlos III para cerrar el círculo, con un concierto lleno de un hermoso significado, en un lugar lleno de maravillosos recuerdos. Prometo no subir al torreón de tramoya. Coque Malla. COQUE MALLA EN CONCIERTO. SAN LORENZO DE EL ESCORIAL. REAL COLISEO CARLOS III 23 de abril - 17.30 Últimas entradas en: www.entradas.com Artista invitada: Patricia Lázaro
Official contents of Coque Malla
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Cuerpo de Keith, cabeza de Indy
Foto maravillosa de Gustaff Choos
De las mejores fotos de la gira...
Cuerpo de Keith, cabeza de Indy Foto maravillosa de Gustaff Choos De las mejores fotos de la gira...
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla ¿Qué hay que tener en la cabeza para tomar la decisión última de seguir adelante con un plan así? De verdad que se me escapa.
Qué horror.
Entre Asturias y Galicia, media vida, amigos del alma y familia. Muy triste y preocupado.
Insisto de corazón, si se os ocurre algo que yo pueda hacer...
Una abrazo grande, queridos.
¿Qué hay que tener en la cabeza para tomar la decisión última de seguir adelante con un plan así? De verdad que se me escapa. Qué horror. Entre Asturias y Galicia, media vida, amigos del alma y familia. Muy triste y preocupado. Insisto de corazón, si se os ocurre algo que yo pueda hacer... Una abrazo grande, queridos.
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Gracias Badalona. Mágico concierto en mágico teatro. Volvemos felices después de tres días intensos e inolvidables en estas tierras.
Hasta el año que viene.
Esto se acaba...
Gracias Badalona. Mágico concierto en mágico teatro. Volvemos felices después de tres días intensos e inolvidables en estas tierras. Hasta el año que viene. Esto se acaba...
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Llego al hotel tan contento después del concierto y me encuentro esto en las redes y en la televisión. Qué espanto dios.
Galicia y Asturias, podemos ayudar? Lo que sea, aquí estamos.
Llego al hotel tan contento después del concierto y me encuentro esto en las redes y en la televisión. Qué espanto dios. Galicia y Asturias, podemos ayudar? Lo que sea, aquí estamos.
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Gracias Vilanova! No tenemos foto de ayer pero no hace falta porque nos llevamos en el alma lo que nos disteis. Volveremos si nos lo pedís. Hasta pronto!
Gracias Vilanova! No tenemos foto de ayer pero no hace falta porque nos llevamos en el alma lo que nos disteis. Volveremos si nos lo pedís. Hasta pronto!
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Qué bonito concierto el de ayer. 
Gracias por ser tan cálidos, Tarragona.
Bona nit Barcelona! 
Es broma...
Hasta pronto!
Qué bonito concierto el de ayer. Gracias por ser tan cálidos, Tarragona. Bona nit Barcelona! Es broma... Hasta pronto!
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla ¡ÚLTIMAS ENTRADAS!
¡ÚLTIMAS ENTRADAS!
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla ¡Vuelvo a Toledo! 
5 días después de mi cumpleaños. Dios, 48...
Soy casi como Gloria Swanson en El Crepúsculo de los dioses, una vieja gloria.
¡Vuelvo a Toledo! 5 días después de mi cumpleaños. Dios, 48... Soy casi como Gloria Swanson en El Crepúsculo de los dioses, una vieja gloria.
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Esto se acaba y hacemos balance...
Muy orgulloso de haber dirigido esta piececita tan especial.

ÚLTIMOS CONCIERTOS DE LA GIRA:

13 Octubre - TARRAGONA
14 Octubre - VILANOVA I LA GELTRÚ
15 Octubre - BADALONA
28 Octubre - STA CRUZ DE LA ZARZA
10 Noviembre - MURCIA
11 Noviembre - TENERIFE
1 Diciembre - CÁCERES

https://www.youtube.com/watch?v=_FnvH41Y-ZI
Esto se acaba y hacemos balance... Muy orgulloso de haber dirigido esta piececita tan especial. ÚLTIMOS CONCIERTOS DE LA GIRA: 13 Octubre - TARRAGONA 14 Octubre - VILANOVA I LA GELTRÚ 15 Octubre - BADALONA 28 Octubre - STA CRUZ DE LA ZARZA 10 Noviembre - MURCIA 11 Noviembre - TENERIFE 1 Diciembre - CÁCERES https://www.youtube.com/watch?v=_FnvH41Y-ZI
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla 30 años no es nada...
30 años no es nada...
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Sandwich de buena música
Sandwich de buena música
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Aquí,  firmando discos con unos tipos que acabo de conocer...
Aquí, firmando discos con unos tipos que acabo de conocer...
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla ¡Joder! ¡Esto sí que es una putada irremediable! ¡66 añitos!
En fin...
Buen viaje, Tom
¡Joder! ¡Esto sí que es una putada irremediable! ¡66 añitos! En fin... Buen viaje, Tom
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Vamos a aclarar algunas cosas y a rectificar otras porque dicen que hacerlo es de sabios…
Porque aunque no lo creáis, la retahíla de insultos que recibí ayer aquí, le deja a uno hecho polvo. Algunos dan risa… y otros dan miedo… pero todos juntos, se convierten en una ola enorme de mal rollo que sin haberlo pretendido, se mete de alguna manera en tu vida y te provoca mucha tristeza.

Vamos a ver…
No simpatizo con ningún nacionalismo, independentismo, chauvinismo o patriotismo. Venga de donde venga. Y no lo hago porque es un sentimiento que soy totalmente incapaz de sentir y por lo tanto de entender. Me gusta mi ciudad y me gusta ser madrileño, y me gusta mi país y ser español, pero no me parecen circunstancias por las que sentirse orgulloso. Respeto esos sentimientos pero yo no puedo evitar vivir con la plena consciencia de que he nacido aquí por un mero accidente. Podría haber nacido negro y en el Misisipí (¡dios! ¡por qué no nací negro y en el Misisipi!!), árabe en Marruecos o vietnamita en Ho Chi Minh…
 
Estoy orgulloso de mis amigos, de mi familia, de mis hijos o de mis canciones, porque a unos los he elegido, otros son mi sangre, a los otros los estoy criando (como puedo) y las canciones las he compuesto con mucho amor y esfuerzo. Pero mi nacionalidad es un mero producto del azar, y lo siento mucho pero no pelearía por defenderla.
Pero paradójicamente, sí pelearía porque otros ejerzan su derecho a celebrar la suya de la manera que se les ocurra. Sí, incluso con un referéndum medio inventado, ilegal o como lo queráis llamar, me da igual: como les apetezca.
Y pelearía aún más duro porque nadie les joda esa celebración pacífica (si somos auténticamente honestos, deberíamos admitir que fue desde luego una celebración fundamentalmente pacífica), pelearía porque nadie les joda esa celebración, decía, a porrazos. Por eso sí pelearía a muerte. Porque un día, las porras se pueden sacar para esto, otro día para otra cosa y otro día para otra, hasta que nuestros jefes sean los dueños de las porras a los que tanto les gusta usarlas. Como además quedan totalmente impunes…
¿Lo de orangutanes iba por todos y cada uno de los miembros de las fuerzas de seguridad del estado de este país? No, y si queréis que lo retire, LO RETIRO, no tengo ningún problema. Y pido disculpas, tampoco tengo ningún problema.
Pero lo que desde luego no retiro, es que a los tipos que soltaron porrazos, tiraron del pelo, rompieron dedos uno a uno, etc, etc, etc, y lo hicieron con gente mayor, chicas jóvenes y gente que simplemente pasaba por allí y ejercía su libertad, habría que echarles del cuerpo y procesarles. Y sus jefes, que dieron la orden de hacerlo, deberían dimitir. Si nada de esto ocurre, a pesar de ser este un lugar maravilloso y con gente maravillosa, como país, estamos jodidos.

Diréis: “¡también había gente que tiraba piedras y lanzaba vallas!” 
¡Por supuesto! ¡Energúmenos! Y al talego con ellos a que pasen una temporada y se lo piensen para la siguiente vez.
Pero hay una gran diferencia: unos son chavales exaltados a los que se les  va a caer el pelo tarde o temprano y los otros son funcionarios públicos con un sueldo del estado, una responsabilidad con todos los ciudadanos y que NO PUEDEN HACER DETERMINADAS COSAS. Y además, como digo, van a quedar impunes, con toda seguridad. ¿De verdad no os preocupan determinadas imágenes que se han visto estos días? ¿de verdad, más allá del problema catalán y de lo que penséis de él, no queréis que a esos policías y a los que les defienden se les pida explicaciones?
Porque igual el día de mañana os ocurre a vosotros...

Ayer hablaba con un amigo catalán muy querido que venía de Barcelona y había vivido lo ocurrido en primera persona y alucinaba en colores…
Me decía que él veía la solución muy fácil. Decía: “los catalanes somos negociadores, somos fenicios y nos encanta negociar, sentarnos y hablar. Pero también somos tercos y si se nos imponen las cosas, todo se tuerce. Fíjate -continuaba mi amigo- qué inteligentes fueron los ingleses con el lema de la campaña del Bréxit: “we love you, don´t go”. No les funcionó, pero a lo mejor aquí si funcionaba porque nadie (o casi nadie) nos dice que nos quiere. Catalanes de mierda sí lo oímos mucho, pero lo otro... muy poco”

Pues sabéis lo que os digo, que voy a aplicarme el cuento y a dejar de insultar a nadie, que es verdad que no ayuda nada.

Catalanes, os queremos, no os vayáis, somos mejores con vosotros.

Coque.
Vamos a aclarar algunas cosas y a rectificar otras porque dicen que hacerlo es de sabios… Porque aunque no lo creáis, la retahíla de insultos que recibí ayer aquí, le deja a uno hecho polvo. Algunos dan risa… y otros dan miedo… pero todos juntos, se convierten en una ola enorme de mal rollo que sin haberlo pretendido, se mete de alguna manera en tu vida y te provoca mucha tristeza. Vamos a ver… No simpatizo con ningún nacionalismo, independentismo, chauvinismo o patriotismo. Venga de donde venga. Y no lo hago porque es un sentimiento que soy totalmente incapaz de sentir y por lo tanto de entender. Me gusta mi ciudad y me gusta ser madrileño, y me gusta mi país y ser español, pero no me parecen circunstancias por las que sentirse orgulloso. Respeto esos sentimientos pero yo no puedo evitar vivir con la plena consciencia de que he nacido aquí por un mero accidente. Podría haber nacido negro y en el Misisipí (¡dios! ¡por qué no nací negro y en el Misisipi!!), árabe en Marruecos o vietnamita en Ho Chi Minh… Estoy orgulloso de mis amigos, de mi familia, de mis hijos o de mis canciones, porque a unos los he elegido, otros son mi sangre, a los otros los estoy criando (como puedo) y las canciones las he compuesto con mucho amor y esfuerzo. Pero mi nacionalidad es un mero producto del azar, y lo siento mucho pero no pelearía por defenderla. Pero paradójicamente, sí pelearía porque otros ejerzan su derecho a celebrar la suya de la manera que se les ocurra. Sí, incluso con un referéndum medio inventado, ilegal o como lo queráis llamar, me da igual: como les apetezca. Y pelearía aún más duro porque nadie les joda esa celebración pacífica (si somos auténticamente honestos, deberíamos admitir que fue desde luego una celebración fundamentalmente pacífica), pelearía porque nadie les joda esa celebración, decía, a porrazos. Por eso sí pelearía a muerte. Porque un día, las porras se pueden sacar para esto, otro día para otra cosa y otro día para otra, hasta que nuestros jefes sean los dueños de las porras a los que tanto les gusta usarlas. Como además quedan totalmente impunes… ¿Lo de orangutanes iba por todos y cada uno de los miembros de las fuerzas de seguridad del estado de este país? No, y si queréis que lo retire, LO RETIRO, no tengo ningún problema. Y pido disculpas, tampoco tengo ningún problema. Pero lo que desde luego no retiro, es que a los tipos que soltaron porrazos, tiraron del pelo, rompieron dedos uno a uno, etc, etc, etc, y lo hicieron con gente mayor, chicas jóvenes y gente que simplemente pasaba por allí y ejercía su libertad, habría que echarles del cuerpo y procesarles. Y sus jefes, que dieron la orden de hacerlo, deberían dimitir. Si nada de esto ocurre, a pesar de ser este un lugar maravilloso y con gente maravillosa, como país, estamos jodidos. Diréis: “¡también había gente que tiraba piedras y lanzaba vallas!” ¡Por supuesto! ¡Energúmenos! Y al talego con ellos a que pasen una temporada y se lo piensen para la siguiente vez. Pero hay una gran diferencia: unos son chavales exaltados a los que se les va a caer el pelo tarde o temprano y los otros son funcionarios públicos con un sueldo del estado, una responsabilidad con todos los ciudadanos y que NO PUEDEN HACER DETERMINADAS COSAS. Y además, como digo, van a quedar impunes, con toda seguridad. ¿De verdad no os preocupan determinadas imágenes que se han visto estos días? ¿de verdad, más allá del problema catalán y de lo que penséis de él, no queréis que a esos policías y a los que les defienden se les pida explicaciones? Porque igual el día de mañana os ocurre a vosotros... Ayer hablaba con un amigo catalán muy querido que venía de Barcelona y había vivido lo ocurrido en primera persona y alucinaba en colores… Me decía que él veía la solución muy fácil. Decía: “los catalanes somos negociadores, somos fenicios y nos encanta negociar, sentarnos y hablar. Pero también somos tercos y si se nos imponen las cosas, todo se tuerce. Fíjate -continuaba mi amigo- qué inteligentes fueron los ingleses con el lema de la campaña del Bréxit: “we love you, don´t go”. No les funcionó, pero a lo mejor aquí si funcionaba porque nadie (o casi nadie) nos dice que nos quiere. Catalanes de mierda sí lo oímos mucho, pero lo otro... muy poco” Pues sabéis lo que os digo, que voy a aplicarme el cuento y a dejar de insultar a nadie, que es verdad que no ayuda nada. Catalanes, os queremos, no os vayáis, somos mejores con vosotros. Coque.
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Me imagino que estaremos de acuerdo en que el problema catalan es muy complejo y que formarse una opinión en este momento, lo es también...
Pero lo que tengo clarísimo es que de todo lo ocurrido ayer, lo único que me dio auténtico miedo y vergüenza es la imagen de estos orangutanes disfrazados de uniforme oficial tirando del pelo y soltando porrazos a  todo el que pasara por allí sin importar sexo, edad o condición.
Si a esta gente (a los que encima tenemos que llamar agentes del orden) no se le echa a la calle, o incluso se la mete en la cárcel y si ningún responsable del gobierno dimite por ello, es que estamos en un país de mierda.
Me imagino que estaremos de acuerdo en que el problema catalan es muy complejo y que formarse una opinión en este momento, lo es también... Pero lo que tengo clarísimo es que de todo lo ocurrido ayer, lo único que me dio auténtico miedo y vergüenza es la imagen de estos orangutanes disfrazados de uniforme oficial tirando del pelo y soltando porrazos a todo el que pasara por allí sin importar sexo, edad o condición. Si a esta gente (a los que encima tenemos que llamar agentes del orden) no se le echa a la calle, o incluso se la mete en la cárcel y si ningún responsable del gobierno dimite por ello, es que estamos en un país de mierda.
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Va por mi madre...

https://www.youtube.com/watch?v=9txTl8arw7s
Va por mi madre... https://www.youtube.com/watch?v=9txTl8arw7s
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Empieza la cuenta atrás para el final de la gira. Tramo interesante ahora con una minigira catalana. Estoy seguro de que en una breve charla con alguno de vosotros y con un gintonic en la mano, me entero mucho mejor de lo que está pasando, que con toda la basura tendenciosa y amarillista que se escucha en los telediarios.
Estos son los conciertos:

TARRAGONA: 13 de octubre a las 21:00h.
Teatre Tarragona
https://entradas.janto.es/ticketea/public/janto/?Nivel=Evento&idEvento=MT177

VILANOVA I LA GELTRÚ: 14 de octubre a las 23:00h.
La Daurada Beach Club
https://www.ticketea.com/entradas/concierto-coque-malla-vilanova-geltru/

BADALONA: 15 de octubre a las 20:00h.
Teatro Círcol
https://venta.enterticket.es/buy.php?id=747&utm_campaign=wegow3
Empieza la cuenta atrás para el final de la gira. Tramo interesante ahora con una minigira catalana. Estoy seguro de que en una breve charla con alguno de vosotros y con un gintonic en la mano, me entero mucho mejor de lo que está pasando, que con toda la basura tendenciosa y amarillista que se escucha en los telediarios. Estos son los conciertos: TARRAGONA: 13 de octubre a las 21:00h. Teatre Tarragona https://entradas.janto.es/ticketea/public/janto/?Nivel=Evento&idEvento=MT177 VILANOVA I LA GELTRÚ: 14 de octubre a las 23:00h. La Daurada Beach Club https://www.ticketea.com/entradas/concierto-coque-malla-vilanova-geltru/ BADALONA: 15 de octubre a las 20:00h. Teatro Círcol https://venta.enterticket.es/buy.php?id=747&utm_campaign=wegow3
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Qué bonito cartel para el concierto de Badalona. Es una ilustración de Marta Aguayo y me parece preciosa.
Nos vemos el 15 de octubre BADALONA!
Qué bonito cartel para el concierto de Badalona. Es una ilustración de Marta Aguayo y me parece preciosa. Nos vemos el 15 de octubre BADALONA!
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla Estoy perdidamente enamorado de esta canción. No puedo parar de escucharla. Grande Johansen. 

https://www.youtube.com/watch?v=3OHmXp--RAM
Estoy perdidamente enamorado de esta canción. No puedo parar de escucharla. Grande Johansen. https://www.youtube.com/watch?v=3OHmXp--RAM
Foto profilo Coque Malla

Coque Malla

Coque Malla ¿Disfrutasteis ayer? Yo creo que sí porque nos llegó una energía al escenario increíble. Gracias, queridos. Volveremos cuando menos os lo esperéis para cantaros al oído. Hasta pronto Burgos!
¿Disfrutasteis ayer? Yo creo que sí porque nos llegó una energía al escenario increíble. Gracias, queridos. Volveremos cuando menos os lo esperéis para cantaros al oído. Hasta pronto Burgos!